Un depósito de poliéster reforzado con fibra de vidrio (PRFV) dura entre 30 y 50 años con una instalación correcta. No se oxida ni se corroe, y resiste la humedad, los productos químicos y los cambios de temperatura. La vida útil depende de la calidad de la resina, del espesor del laminado y de una buena instalación, sobre todo en depósitos enterrados.
Para almacenar agua a largo plazo, el poliéster (PRFV) es una de las opciones más duraderas e higiénicas. Es opaco, lo que evita la aparición de algas, no se oxida y no altera el sabor del agua. El polietileno es válido para volúmenes pequeños, y el hormigón o el acero se usan en instalaciones industriales. Lo esencial es que el material sea apto para uso alimentario.
Sí, el poliéster reforzado con fibra de vidrio es totalmente impermeable, no es poroso y no se pudre. Su capa interior de gelcoat lo protege del contacto continuo con el agua, por lo que es un material idóneo para fabricar depósitos, cisternas y piscinas.
El mejor depósito depende del uso, pero para durabilidad y bajo mantenimiento el poliéster es la mejor inversión a largo plazo.
Poliéster (PRFV): el más duradero y resistente, ideal para depósitos enterrados y de gran capacidad.
Polietileno: ligero y económico, para instalaciones superficiales de poca capacidad.
Hormigón o acero: para grandes volúmenes o usos industriales.
Los problemas más habituales son la ósmosis, la pérdida de brillo, las fisuras y la flotación, y casi todos se evitan con una buena fabricación e instalación.
Ósmosis: ampollas en el gelcoat por filtración de agua. Se previene con un gelcoat y un laminado de calidad.
Pérdida de brillo o manchas: por el sol o por productos químicos mal dosificados.
Fisuras: por movimientos del terreno o una base de apoyo deficiente.
Flotación: con nivel freático alto, si la piscina se vacía sin control.
El poliéster reforzado con fibra de vidrio ofrece una durabilidad de 30 a 50 años o más en depósitos, piscinas y tuberías. Resiste la corrosión, la humedad y los agentes químicos, y necesita muy poco mantenimiento. Su vida útil depende de la calidad de fabricación, la protección frente a los rayos UV y la instalación.
Para una vivienda, el poliéster es la mejor opción en instalaciones permanentes o enterradas, por su durabilidad, higiene y bajo mantenimiento. El polietileno encaja en instalaciones superficiales y económicas. Comprueba siempre que el depósito sea apto para agua potable y que su capacidad se ajuste al consumo de la casa.
Una vivienda necesita, de forma general, entre 2.000 y 5.000 litros, según los habitantes y el uso del agua.
2 a 4 personas, uso doméstico: de 1.000 a 3.000 litros.
Vivienda con jardín o riego: de 3.000 a 10.000 litros.
Vivienda aislada o con suministro irregular: de 5.000 a 15.000 litros.
Una fórmula útil es multiplicar el consumo diario por los días de autonomía que quieras tener.
El precio de un depósito de agua depende del material, la capacidad y el tipo de instalación. Los depósitos de polietileno suelen ser más económicos al inicio, mientras que los de poliéster (PRFV) cuestan más pero compensan la diferencia con una vida útil de varias décadas y un mantenimiento mínimo. Para conocer el precio exacto, lo más fiable es solicitar un presupuesto a medida según la capacidad y el tipo de depósito que necesites.
Por material, los tres tipos principales son los depósitos de polietileno, los de poliéster reforzado con fibra de vidrio (PRFV) y los de hormigón o acero. Por ubicación, también se clasifican en superficiales, enterrados y elevados.
El coste de instalar un depósito de agua depende de si es superficial o enterrado, de la excavación, la grúa, la solera de hormigón, las conexiones, el acceso al terreno y la capacidad del depósito. Una instalación superficial es más sencilla y económica, y una enterrada requiere más trabajo. Lo recomendable es pedir un presupuesto a medida, porque cada obra es distinta.
Para 4 personas se recomienda un depósito de entre 2.000 y 3.000 litros. En España el consumo medio ronda los 130-140 litros por persona y día, es decir, unos 550 litros diarios para una familia de 4, lo que da entre 4 y 5 días de autonomía. Si además hay jardín, piscina o riego, conviene subir a 5.000 litros o más.